
Nota de prensa
La artista canaria se ha convertido en una de las artistas indiscutibles de la música hispana y una de las voces más reflexivas y emocionales de su generación; pero también ha sostenido la presión de la exposición, los vaivenes vitales, las dudas e incertidumbres, las soledades y tristezas que también han acompañado unos últimos años en los que, después de todo, lo que siempre quedaba era su cuerpo.

Valeria Castro alumbra en su nuevo álbum “el cuerpo después de todo”, un repertorio en el que, más que doblegarse ante la pena, madura y alumbra lo que pasa en la vida de una mujer tras vivir situaciones que afectan directamente a la carne, al hueso y al corazón: desde la soledad, la ansiedad, la presión, una ruptura o la propia mirada cruel de una misma en el espejo; lo que queda después de todo esas experiencias, lo que se somatiza, lo que tiembla y quiere hacerse fuerte y aún no sabe cómo. Su crecimiento no solo se percibe en su sonido, sino en la solidez de su mensaje y en la forma en la que ha construido un camino artístico sin concesiones. Su autenticidad ha calado en públicos de todas las edades, convirtiéndose en una artista transversal, capaz de emocionar a distintas generaciones con un mismo mensaje.

Como un eco de este sentimiento profundo y compartido, destacadas figuras del cine, la televisión y la cultura han participado en el videoclip de su primer single y en una acción en redes sociales sobre el álbum, donde nombres como Bárbara Lennie, Zoe Bonafonte, Elia Galera, Irene Escolar, Sara Carbonero, Elena Martínez, Lucía Romero Nadal, Mariana Salazar, Macarena García, Itsaso Arana, Claudia Traisac, Olivia Tir Molina, Sara Torres, Elvira Lindo, Patricia Benito, Loreto Sesma o Rozalén han sumado su presencia y su voz. Un testimonio colectivo de mujeres que resuena con la esencia de El cuerpo después de todo
“Para mí este es un disco de aguante: aguantar la presión, aguantar la responsabilidad, las ganas de llorar, aguantar en una relación, aguantar la ansiedad en el pecho, la ausencia, la soledad, la rabia, la tristeza, la mirada enemiga del espejo, y con todo ello aguantarse a una misma. Y en ese momento que parece que todo va a explotar, existe la suerte: este trabajo que permite aligerar el peso, las amigas, la gente que te quiere, la propia madurez de una. Un cuerpo que permite que ocurra todo: ver que no era lo que parecía, que no era un río sin cauce, que no había que pagar el precio que pedían, sino que todo esto debe ser distinto, que esto también pasará, y aunque el pasado duela a veces, aunque el cuerpo tenga miedo, después de todo tiene que haber bien cerca una salida, que no es eterno estar a la deriva”
Valeria Castro
Grabado a caballo entre México y Madrid a las órdenes del ocho veces ganador del LatinGrammyCarles ‘Campi’ Campón (Jorge Drexler, Vetusta Morla, Natalia Lafourcade, Xoel López, etc..) y con colaboraciones como la de Sílvia Pérez Cruz en “debe ser», la palmera consigue en este segundo álbum no solo una madurez discursiva imponente, abriéndose en canal y resignificando los dolores y dudas en auténticos manifiestos empoderados, sino que también se percibe una madurez sonora que recoge ritmos que convierten sus canciones en contemporáneos y mestizos cantes de ida y vuelta.

Desde la crudeza más íntima de unas canciones que brotan del corazón, el autoconocimiento y la reflexión más honesta, Valeria Castro no distingue el personaje de la persona, y estas canciones suenan como cartas a sí misma que reviste de géneros que van desde el vals vienés a la cumbia, la canción de cantinas, el carnavalito, la trova yucateca o el son hasta las sonoridades contemporáneas más impredecibles, pero siempre con la canción como centro nuclear. Valeria demuestra en este álbum que es una absoluta esponja musical para tejer puentes sonoros entre la tradición de su tierra, la de la canción de autor más emocional y los ritmos latinoamericanos más enraizados. De principio a fin, abre ventanas de emociones que nos llevan a ver la evolución y libertad musical de Valeria, canciones llenas de riquezas y matices que no encontrábamos en sus anteriores trabajos, y un diálogo constante entre la actual y lo tradicional.

