
Andre es una artista peruano-española, cantante, compositora, actriz y actriz de voz que construye un lenguaje musical propio a partir de sus raíces latinoamericanas y su formación vocal clásica. Este año, ha sido nominada a los Latin Grammy® en la categoría Mejor Canción Raíz por “La Puñalá”, una canción fusión que parte de elementos de la música tradicional y popular latinoamericana conectando el cajón afroperuano con sonoridades flamencas y el bombo legüero, además de incluir el idioma quechua, siendo el este nominado por primera vez dentro de una canción single en Los Latin Grammys.

La nominación de Andre a los Latin Grammy® 2026 en la categoría Mejor Canción Raíz reconoce “La Puñalá”, una composición que explora las posibilidades contemporáneas de la música de raíz.
“Esta nominación significa muchísimo para mí porque siento que representa todo el camino que he recorrido como artista. Mi música nace de mi historia, de mi conexión con el Perú y de todo lo que he vivido desde que salí de mi país para buscar mi sueño y explorar con mi creatividad.

Que ‘La Puñalá’ haya sido reconocida en la categoría Mejor Canción Raíz me emociona especialmente porque siento que también reconoce esa búsqueda: la de tomar nuestras raíces, honrarlas y, al mismo tiempo, atrevernos a llevarlas hacia lugares nuevos.
Como peruana, poder llevar una parte de mi cultura y de mi historia a un escenario como los Latin Grammy es algo que me llena de orgullo y gratitud.
Siento que este es el inicio de muchas cosas que quiero hacer por mi país, de seguir llevando nuestra música, nuestra cultura y nuestras historias a nuevos lugares y a nuevas audiencias.
LA HISTORIA DETRÁS DE “LA PUÑALÁ”
“La Puñalá” nació de una experiencia muy personal: una traición a la confianza.
En medio de ese momento, Andre se sentó a escribir. Poco después se encontró con su amiga y colega Nuria Azzouzi para tomar un café. Lo que comenzó como una conversación entre amigas terminó convirtiéndose, en apenas una hora, en la canción que hoy es “La Puñalá”.
“Fue una de esas veces en las que simplemente fluyes. Sentí que la música y las palabras me llegaban de algún lugar y que yo solamente tenía que dejarlas salir. No estaba intentando construir una canción de una determinada manera; simplemente sucedió.”
A partir de esa primera composición, el proyecto comenzó a crecer. Se sumó Ander Nemowave, productor vasco y colaborador del nuevo proyecto musical de Andre, quien ayudó a llevar la canción hacia el universo sonoro que finalmente tendría.
Desde el comienzo, Andre tuvo claro que quería que el cajón afroperuano fuera parte fundamental de la canción. Es uno de los instrumentos de la música peruana con los que mantiene un vínculo más profundo y personal, por lo que le propuso a Ander explorar un patrón de landó afroperuano como punto de partida rítmico. A partir de ahí comenzaron a construir la canción: incorporaron coros, exploraron diferentes texturas y probaron el diálogo con la guitarra flamenca, dejando que cada elemento encontrará su propio espacio dentro de la composición.

Más adelante surgió la idea de incorporar el bombo legüero, ampliando todavía más el encuentro entre distintas tradiciones musicales latinoamericanas. El instrumento fue grabado desde Venezuela por el músico Luis Alberto Bermúdez, con Raniero Palm a cargo de la ingeniería de grabación.
La dimensión del quechua también fue parte importante del proceso. Andre trabajó junto a su profesora y hablante de quechua, Carmen Cazorla Zen, para incorporar el idioma de manera respetuosa y coherente dentro de la canción.
El resultado es una canción que nació de una herida personal y terminó convirtiéndose en un encuentro entre distintas raíces. El cajón afroperuano, el landó, la guitarra flamenca, el bombo legüero, los coros y el quechua conviven dentro de una composición contemporánea sin perder el vínculo con sus orígenes.

Para Andre, esa es precisamente una de las posibilidades de la música de raíz: no quedarse quieta. Tomar lo que heredamos, escucharlo desde el presente y permitir que dialogue con otras culturas, sonidos y experiencias.
“La Puñalá” comenzó con una traición, un café y una canción escrita en una hora. Terminó convirtiéndose en una obra que reúne algunas de las raíces musicales y culturales que forman parte de la identidad de Andre

